19 de abril – Desembarco de los 33 orientales


“La batalla de Ayacucho ganada por los patriotas en diciembre de 1824 –que decidió los destinos de América Latina -, inflamó el patriotismo de estos emigrados que reunidos en la casa de comercio que regenteaba don Luis Ceferino de la Torre firmaron espontáneamente un compromiso jurando sacrificar sus vidas en la libertad de su patria dominada por el Imperio del Brasil.”
“Siete fueron los patriotas iniciadores y que contrajeron ese heroico compromiso: Dn. Juan Antonio Lavalleja; su hermano, Dn. Manuel, Dn. Manuel Oribe, Dn. Luis Ceferino de la Torre, Dn. Pablo Zufriategui, Dn Simón del Pino, y Dn. Manuel Meléndez, nombrando enseguida unánimemente a Dn. Juan Antonio Lavalleja jefe de la empresa”. (1)
Para darles sustento a los emigrados así como para organizar reuniones, se utilizaron diferentes saladeros como el arrendado por Lavalleja en Buenos Aires y el de Trápani en la Ensenada de Barragán. Otro local de reunión fue el comercio de C. de la Torre. Asimismo se constituyó una comisión encargada de recolectar dinero y pertrechos de guerra. Numerosos estancieros y comerciantes colaboraron, muchos con la intención de asentarse en nuestras tierras. El gobierno de Buenos Aires oficialmente adoptó una posición de neutralidad aunque en la práctica toleró y cooperó con los preparativos revolucionarios.
Luego de culminados los preparativos, un primer grupo de  expedicionarios, según Juan Spikerman, se embarcaron en las costas de San Isidro el 1 de abril de 1825, comandados por  Manuel Oribe. Este grupo desembarcó y acampó en una isla formada por un ramal del río Paraná, llamada “Brazo Largo”.
El segundo grupo, comandado por  Juan A. Lavalleja, partió después y fue demorado por un fuerte temporal, por lo que los dos contingentes se reunieron el 15 de abril. Desde Brazo Largo navegaron por el río Uruguay en la noche del 18, luego de sortear las naves de patrulla brasileñas.
Al amanecer del 19 de abril desembarcaron, según la tradición, en la playa de La Agraciada, en el actual departamento de Soriano.
Luego de desembarcar, Lavalleja con el resto del grupo, pronunció el célebre juramento de liberar la Patria o morir en el intento, enarbolando la bandera tricolor, con la leyenda central de “Libertad o Muerte”.

Texto extraído del portal Uruguay Educa click aquí